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11 Junio 2026

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El reto digital de la pyme logística

El transporte por carretera sostiene buena parte de la actividad logística en España. La conectividad, el IoT y herramientas de Orange como Gestión de Flotas, Orange Fleet Telematics y Localización ayudan a saber dónde está cada vehículo, anticipar incidencias, reducir kilómetros improductivos y ganar previsibilidad en la operación diaria.

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DANIEL MENDEZ

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El reto digital de la pyme logística

El transporte por carretera sostiene buena parte de la actividad logística en España, pero muchas pymes siguen operando con flotas pequeñas, márgenes estrechos y procesos todavía manuales. La Solución Integral de Transporte y Logística de Orange permite digitalizar la operativa de forma completa o por módulos, desde la telemática y el ERP hasta la gestión documental, las comunicaciones, las emisiones o las herramientas que necesitan los chóferes en ruta.

Dani Méndez

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La carretera es la base fundamental para el transporte interior de mercancías en España. Por ella circula el 95,8 por ciento del total de toneladas transportadas dentro del país. El Observatorio del Transporte y la Logística en España (OTLE), dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, sitúa la producción total del sector ‘transporte y almacenamiento’ en 169.599 millones de euros: un 4,4 por ciento del PIB. Si ponemos sobre la balanza también el transporte internacional y la mercancía movida por mar en la costa, la carretera sigue dominando: concentra el 76,5 por ciento de las toneladas totales movidas en España. El transporte marítimo es el segundo en importancia, con el 22,4 por ciento.

Planificar bien las rutas tiene impacto directo en ese negocio. Cada trayecto mal ajustado se paga en combustible y en desgaste del vehículo, lo que incide en su vida útil. También repercute en horas de trabajo y en plazos de entrega menos fiables. Un retorno vacío, una parada mal encajada o un desvío decidido sobre la marcha añaden coste a la operación diaria. El Observatorio de Costes del Transporte de Mercancías por Carretera pone sobre la mesa cifras concretas. En enero de 2026, el coste anual estimado de una furgoneta era de 61.012,93 euros, con un coste de 1,2203 euros por kilómetro. En un vehículo rígido de dos ejes de distribución, el coste anual sube a 81.657,04 euros. El combustible supone 13.858,49 euros, el 17 por ciento del total, y el coste por kilómetro se sitúa en 1,1665 euros.

En una pyme, todo esto se traduce en una pregunta muy concreta: cuánto cuesta servir a un cliente de una manera y cuánto costaría hacerlo de otra. La logística conectada parte de una idea sencilla: los datos bien analizados ayudan a decidir mejor. Los sensores, la conectividad, los dispositivos instalados en el vehículo y las plataformas de gestión convierten la ruta en información que se puede usar para mejorar la gestión de la flota.

Uri Sabat

Influencer y comunicador

El comunicador Uri Sabat, que comenzó su trayectoria en la emisora catalana Radio Flaixbac, destaca que el eje central de cualquier proyecto es hacerlo con pasión y no tener miedo.

«Algo que no se hace desde la pasión es poco sostenible en el tiempo, porque es probable que cuando tengas problemas, tires la toalla. Por eso es importante definir cuál es tu pasión.
La comunicación también es otro aspecto primordial. Es importante saber qué estas contando y dónde lo cuentas, pero el punto clave es la comunicación. Cuando hablas, te tienen que oír. No puedes llegar a todo el mundo, pero sí intentar que la gente que es tu cliente te oiga»

Ahí encaja la Solución Integral de Transporte y Logística de Orange. Su enfoque permite digitalizar toda la operativa de una empresa de transporte o incorporar solo los módulos que le falten al cliente. La propuesta integra de forma nativa telemática, gestión remota de dispositivos, ERP y telecomunicaciones. También se conecta con plataformas de cargadores, telemática de fabricantes y otras soluciones telemáticas. Para una pyme, el valor práctico está en reunir en una misma lógica de trabajo lo que muchas veces aparece disperso: ruta, vehículo, documentación, comunicaciones, incidencias y relación con el cliente.

La presión cae, sobre todo, sobre empresas pequeñas. El Observatorio de mercado del transporte de mercancías por carretera, publicado en mayo de 2026 por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, contabiliza 98.295 empresas con vehículos autorizados de transporte de mercancías por carretera a 1 de enero de 2026. La estructura sigue muy fragmentada: el 53,8 por ciento de las empresas de mercancías pesadas tiene un solo vehículo autorizado; en mercancías ligeras, el porcentaje sube al 67,8 por ciento.

Hablamos por tanto de negocios con poca plantilla y una flota reducida; de pymes con escaso margen para absorber errores e imprevistos. Esa dimensión condiciona la digitalización. En una gran compañía puede haber responsables de tráfico, analistas, sistemas integrados y equipos dedicados a revisar indicadores. En una pyme, la misma persona puede estar gestionando clientes, vehículos, chóferes y facturas. La ruta se decide muchas veces con experiencia y hojas de cálculo. Ese método se sostiene mientras la operación es sencilla, pero falla cuando se incrementa la escala y aumenta la presión.

La ineludible digitalización

El Internet de las cosas —IoT, por sus siglas en inglés— tiene especial sentido en transporte porque el activo principal está en movimiento. Una furgoneta parada en un atasco, un vehículo con un consumo anómalo o un camión refrigerado con una alerta de temperatura generan información valiosa si la empresa puede verla a tiempo.

La digitalización no se queda en saber dónde está cada vehículo. También afecta a tareas administrativas que consumen tiempo y que empiezan a tener un peso regulatorio mayor. A partir del 5 de octubre de 2026, el Documento de Control del transporte de mercancías por carretera deberá ser digital. Esta obligación empuja al sector a dejar atrás una parte del papel y a trabajar con documentación disponible en formato electrónico durante la operación. La Solución Integral de Transporte y Logística de Orange permite digitalizar ese Documento de Control y poner en los móviles de los chóferes las aplicaciones que necesitan para trabajar en ruta.

La misma solución ayuda a controlar la reducción de emisiones de CO₂, una información cada vez más relevante para acreditar mejoras ambientales. También permite gestionar la indexación de los precios del combustible en los fletes, una cuestión sensible en un sector donde el gasóleo puede alterar la rentabilidad de una operación.

El reto de la última milla

La llamada última milla es la que más se ve afectada. Según la III Monografía del Observatorio de la Movilidad Metropolitana (OMM), el 95 por ciento de las empresas de distribución urbana todavía no ha digitalizado su cadena de suministro. También se señala que solo la mitad de los camiones usa software avanzado para optimizar rutas, una tecnología que puede llegar a generar ahorros de combustible de hasta el 20 por ciento.

En logística, anticiparse media hora a los problemas cambia la jornada. Permite avisar al cliente, redistribuir la ruta, asignar otro recurso o evitar que un retraso se extienda al resto de entregas. Aquí entran los algoritmos de planificación y optimización. El responsable sigue decidiendo, pero trabaja con más información encima de la mesa. Y más ordenada.

La presión cae, además, sobre empresas pequeñas. El Observatorio de mercado del transporte de mercancías por carretera, publicado en mayo de 2026 por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, contabiliza 98.295 empresas con vehículos autorizados de transporte de mercancías por carretera a 1 de enero de 2026. La estructura sigue muy fragmentada: el 53,8 por ciento de las empresas de mercancías pesadas tiene un solo vehículo autorizado; en mercancías ligeras, el porcentaje sube al 67,8 por ciento.

Hablamos por tanto de negocios con poca plantilla y una flota reducida; de pymes con escaso margen para absorber errores e imprevistos. Esa dimensión condiciona la digitalización. En una gran compañía puede haber responsables de tráfico, analistas, sistemas integrados y equipos dedicados a revisar indicadores. En una pyme, la misma persona puede estar gestionando clientes, vehículos, chóferes y facturas. La ruta se decide muchas veces con experiencia y hojas de cálculo. Ese método se sostiene mientras la operación es sencilla, pero falla cuando se incrementa la escala y aumenta la presión.

El valor de la previsibilidad

La previsibilidad tiene valor comercial. Un cliente que espera una entrega organiza su almacén, su tienda y su equipo en función de esa promesa. La incertidumbre termina pasando factura. Para una empresa con equipos de reparto, asistencia, mantenimiento o reposición, saber qué recurso está cerca de un cliente ayuda a ordenar la jornada y a reducir desplazamientos innecesarios.

El Observatorio de mercado recuerda que la implantación de nuevas tecnologías permite ser más eficiente en la relación con clientes y proveedores, en el comercio electrónico y en la operativa: optimización de gestión de flotas, seguimiento de vehículos y mejora de la productividad. También advierte de que esas mejoras tienen costes asociados, como formación o implantación TIC, un punto especialmente sensible para empresas pequeñas.

Para una pyme, gestionar mejor las rutas exige revisar hábitos. Medir recorridos. Detectar paradas que se repiten mal. Preguntarse por qué un vehículo vuelve vacío tres días por semana. Comprobar si un cliente está condicionando media ruta. Programar mantenimiento antes de que una avería pare un reparto. Usar tecnología cuando ayuda a ver y corregir, con objetivos claros y datos comprensibles para quien toma decisiones.

La ruta se ha convertido en una palanca de competitividad. Afecta al margen, a la puntualidad, a la imagen ante el cliente, al consumo, a la seguridad y a las emisiones. Cada kilómetro cuenta más cuando se repite cientos de veces al mes. Para muchas pymes, la pregunta de fondo es cuánto valor genera cada vehículo mientras está rodando.

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En un entorno donde la innovación avanza con rapidez, muchas pequeñas y medianas empresas se enfrentan a un reto común: convertir la tecnología en una auténtica palanca de crecimiento. No se trata de incorporar más herramientas, sino de identificar cuáles aportan valor real y cómo integrarlas de forma eficaz en sus procesos, sin desviar recursos ni perder el foco en su negocio. Con esa visión nace “Hablemos de… para PYMES”, un proyecto que prioriza la comprensión frente a la complejidad, y que pone el conocimiento práctico al servicio de quienes toman decisiones cada día. Un espacio pensado para compartir experiencias reales, soluciones contrastadas y aprendizajes aplicables, de la mano de quienes ya han recorrido ese camino. Porque en Orange Empresas no solo ofrecen tecnología: facilitan su comprensión, su aplicación y su impacto. Como socio estratégico en la transformación digital de las pymes, están para acompañarlas con lo que necesitan, cuando lo necesitan.