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15 Mayo 2026

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Cuando los datos ayudan a tomar decisiones

Muchas pymes no tienen un problema de falta de datos, sino de claridad: la información existe, pero suele estar repartida entre facturas, correos, hojas de cálculo y herramientas que no siempre se conectan. Orange Empresas sitúa ahí su propuesta para ayudar a ordenar y proteger esa información.

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DANIEL MENDEZ

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Cuando los datos ayudan a tomar decisiones

Muchas pymes no tienen un problema de falta de datos, sino de claridad: la información existe, pero suele estar repartida entre facturas, correos, hojas de cálculo y herramientas que no siempre se conectan. Orange Empresas sitúa ahí su propuesta para ayudar a ordenar y proteger esa información.

Ana García Novo

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Una tienda de informática de la provincia de Sevilla descubrió que los datos podían servirle para algo más concreto que analizar una cuenta de resultados a final de mes. Al acceder a informes sobre el gasto real de sus clientes, el propietario pudo orientar mejor sus campañas publicitarias por edad y género. No trabajaba sólo con perfiles generales o intuiciones, sino con consumo efectivo por grupo demográfico. Esa información permitió a los responsables del negocio afinar la publicidad con más precisión que otros canales como Google o Facebook. También les ayudó a entender mejor sus precios, la fidelidad de sus clientes y la respuesta del negocio frente a la competencia. Como consecuencia directa, mejoró la gestión del stock.

Uri Sabat

Influencer y comunicador

El comunicador Uri Sabat, que comenzó su trayectoria en la emisora catalana Radio Flaixbac, destaca que el eje central de cualquier proyecto es hacerlo con pasión y no tener miedo.

«Algo que no se hace desde la pasión es poco sostenible en el tiempo, porque es probable que cuando tengas problemas, tires la toalla. Por eso es importante definir cuál es tu pasión.
La comunicación también es otro aspecto primordial. Es importante saber qué estas contando y dónde lo cuentas, pero el punto clave es la comunicación. Cuando hablas, te tienen que oír. No puedes llegar a todo el mundo, pero sí intentar que la gente que es tu cliente te oiga»

El ejemplo no es una anécdota aislada ni una recreación. Aparece recogido en El valor de la información en mercados competitivos: evidencia a partir de pequeñas y medianas empresas, publicado en el Journal of Political Economy y firmado por Ricard Gil, profesor en IESE, junto con José Enrique Galdón-Sánchez y Guillermo Uriz-Uharte, de la Universidad Pública de Navarra. El trabajo analiza qué ocurre cuando las pymes acceden a información de mercado sobre sus propios clientes y sobre competidores cercanos.

Para medirlo, los autores estudiaron un servicio gratuito lanzado por un gran banco europeo entre sus clientes empresariales en España. Las pymes que se sumaban recibían informes mensuales elaborados a partir de transacciones con tarjetas de crédito y débito. Esos informes incluían el número y el valor de las operaciones, el perfil de los clientes por edad, género y código postal, los clientes nuevos y recurrentes, los días y horas de compra y datos agregados de establecimientos competidores de su entorno. Según sus resultados, la adopción del servicio se asoció con un aumento del 4,5 por ciento en los ingresos de los establecimientos, mientras que una estimación causal más exigente elevó ese impacto al 9 por ciento. El principal mecanismo, explican los autores, fue que los negocios empezaron a atender oportunidades que ya existían, pero que no estaban aprovechando: grupos de clientes poco representados, franjas horarias de menor actividad o segmentos que la competencia estaba captando mejor.

Muchas pymes no necesitan simplemente más datos, sino información más clara y utilizable. Es en ese terreno, el de la información que necesita orden, contexto y disponibilidad, donde Orange Empresas sitúa una parte clave de su propuesta para pymes. La compañía plantea el cloud, el soporte informático, la gestión de clientes y facturas y la ciberseguridad como piezas conectadas de una misma necesidad: evitar que los datos del negocio queden repartidos entre correos, hojas de cálculo, documentos sueltos o equipos locales y convertirlos en una base fiable para decidir. No se trata sólo de almacenar más información, sino de hacer que esté accesible, protegida y disponible cuando hace falta.

Esa conversación estará también en el centro del próximo encuentro de Orange en Sevilla, planteado precisamente alrededor de la inteligencia artificial aplicada a pymes. La agenda apunta a un enfoque muy práctico: usos reales en marketing, atención al cliente, operaciones, automatización de tareas o gestión interna, pero también límites, barreras y errores habituales. La idea de fondo conecta con este mismo argumento: antes de pedirle más a la tecnología, la pyme necesita entender qué procesos quiere mejorar y sobre qué información puede apoyarse.

La información está ahí: en facturas, correos electrónicos, historiales de clientes, hojas de cálculo, documentos compartidos, pedidos, presupuestos o aplicaciones que no siempre se conectan entre sí. El problema aparece cuando cada dato vive en un lugar distinto y llega tarde a quien tiene que decidir. Una versión del documento está en el ordenador de un empleado, otra en el correo, otra en una carpeta compartida y otra en una herramienta que no habla con las demás. La empresa no está necesariamente desinformada, pero puede funcionar con menos claridad de la que necesita.

En la gestión del dato, esa aspiración suele resumirse en una expresión: construir una fuente única de verdad. La fórmula puede sonar técnica, pero la idea es sencilla. Significa que la empresa sabe cuál es el dato válido para decidir. No tres versiones de un presupuesto, sino la última. No dos cifras de ventas según quién haya preparado el informe, sino una referencia común. No un cliente duplicado en varias herramientas, sino una ficha fiable. Para una pyme, crear esa base común no consiste en sofisticar la gestión, sino en reducir ruido: menos tiempo comprobando, menos errores de versión y más capacidad para actuar con seguridad.

No es un asunto menor en un contexto en el que las pymes tienen menos margen para equivocarse. El Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos señala en su barómetro de primavera, Estabilidad aparente, presión creciente y riesgo acumulado. Radiografía estructural de la pyme española, que la pyme española está en una situación de presión estructural creciente. También apunta que el 41,3 por ciento de las empresas aumentó ventas, pero advierte de que ese crecimiento no siempre se traduce en mejora de resultados por la compresión de márgenes.

Dicho de otra manera: vender más, trabajar más o generar más actividad no garantiza necesariamente decidir mejor. En un entorno de márgenes estrechos, costes al alza y presión acumulada, la calidad de la información empieza a pesar más. Muchas empresas han digitalizado partes de su operativa sin que eso implique tener una visión ordenada del negocio. Pueden tener documentación en la nube, facturas en una aplicación, presupuestos en hojas de cálculo, conversaciones con clientes en el correo y archivos de trabajo en equipos locales. La información existe, pero no siempre forma un sistema.

Esa distancia entre tener tecnología y aprovecharla aparece también en el terreno de la cultura del dato. Una empresa orientada al dato no elimina la intuición, pero la complementa con información objetiva, analizada y estructurada. En la práctica, significa revisar ventas históricas, comportamiento del cliente, márgenes, costes reales o tendencias de mercado antes de lanzar un producto, ajustar precios, invertir en publicidad o contratar personal. También advierte de un problema habitual: ventas en una hoja de cálculo, clientes en un CRM, contabilidad en otro software y marketing en plataformas externas. Si los datos no están centralizados o no son fiables, el análisis pierde valor.

Eso tiene consecuencias materiales. Para determinadas entidades esenciales, las sanciones pueden llegar al menos a 10 millones de euros o al 2 por ciento de la facturación mundial anual; para las entidades importantes, al menos a 7 millones o al 1,4 por cien. Más allá de la cifra, el mensaje político y empresarial es nítido: la ciberseguridad deja de ser un asunto delegable sin coste reputacional ni jurídico.

La otra gran pieza es la Ley de Ciberresiliencia, la CRA. Según la Comisión Europea, entró en vigor el 10 de diciembre de 2024; sus obligaciones principales serán aplicables desde el 11 de diciembre de 2027 y las obligaciones de reporte desde el 11 de septiembre de 2026. La norma fija requisitos comunes para productos con elementos digitales, tanto hardware como software, y exige que cumplan condiciones de seguridad durante todo su ciclo de vida. Habla, en la práctica, de seguridad desde el diseño, actualizaciones, mantenimiento, notificación de incidentes y deber de cuidado por parte del fabricante. INCIBE subraya además que la ley nace para corregir dos fallos persistentes del mercado: productos inseguros y actualizaciones insuficientes o incoherentes.

Ahí vuelve a encajar el planteamiento de Orange Empresas. El Almacenamiento Cloud Ilimitado no se presenta solo como una cuestión de capacidad, sino como una forma de reducir la dispersión de la información cotidiana. Documentos, archivos de trabajo, informes, presupuestos o materiales compartidos pueden dejar de depender de un dispositivo concreto o de una ubicación física. En un entorno híbrido, con equipos que se mueven, proveedores que envían documentación por distintos canales y clientes que esperan respuestas más rápidas, tener una base común de información deja de ser una comodidad y pasa a ser una herramienta de gestión.

Pero esa fuente común no se construye solo guardando archivos. También exige ordenar los procesos donde se genera información crítica: facturas, cobros, vencimientos, clientes, oportunidades comerciales, gastos o proyectos. En ese punto, las soluciones de Orange Empresas vinculadas a la gestión de facturas y clientes permiten llevar la lógica del dato ordenado al día a día administrativo y comercial. La utilidad no está solo en emitir una factura o conservar un documento, sino en que esa información forme parte de una misma cadena de trabajo y pueda consultarse después con criterio.

El valor de los datos tampoco se limita a mirar lo que ya ha pasado. IESE Insight, en el artículo “3 formas de usar los datos para mejorar la toma de decisiones de negocio”, resume tres usos empresariales especialmente claros: conocer mejor al cliente, regular capacidad y flujos, y anticipar qué propuestas tienen más opciones de funcionar. En uno de los estudios citados, un análisis de recorridos en el Museo Van Gogh de Ámsterdam permitió predecir correctamente el 63 por ciento de los itinerarios de los visitantes y ajustar la guía multimedia para reducir la congestión. En otro, el análisis de búsquedas en la web de una cadena de bricolaje ayudó a decidir dónde colocar determinados productos en tienda. La lógica es la misma: los datos ganan valor cuando permiten cambiar una decisión concreta.

Pero ordenar la información no basta si la tecnología que debe sostenerla se convierte en una carga más. La implantación de herramientas digitales suele traer dudas, incidencias, cambios de hábitos y pequeños bloqueos que, en una pyme, pueden frenar la actividad diaria. Por eso Orange Empresas incorpora también el Soporte informático 24x7 como una pieza relevante de su propuesta. El objetivo no es solo resolver problemas técnicos, sino acompañar el uso cotidiano de las soluciones para que la digitalización no dependa de que alguien en la empresa tenga tiempo, conocimientos o disponibilidad para apagar cada incendio.

El tercer elemento es la ciberseguridad. Cuando la información se convierte en la base sobre la que se toman decisiones, protegerla deja de ser una cuestión secundaria. En Optimización empresarial mediante big data para la personalización de estrategias en pymes: una revisión narrativa, publicado en European Public & Social Innovation Review, Daniel Alfredo Ramírez Zarama señala que el uso de datos puede mejorar la eficiencia operativa y la toma de decisiones. Pero también identifica barreras muy reconocibles para las pequeñas y medianas empresas: costes de implementación, falta de habilidades técnicas, problemas de privacidad y seguridad, resistencia al cambio, integración con sistemas existentes y calidad desigual de los datos. No son obstáculos abstractos: afectan directamente a la confianza con la que una empresa puede apoyarse en su información para decidir.

La calidad de los datos es, además, una condición previa para tecnologías más avanzadas. El Barómetro de adopción de la inteligencia artificial en las pymes españolas, elaborado por IndesIA, sitúa la calidad y disponibilidad de los datos entre los factores que condicionan la adopción de inteligencia artificial en las pequeñas y medianas empresas. El mensaje es relevante porque desplaza el debate: antes de hablar de algoritmos, automatización o análisis predictivo, muchas compañías necesitan resolver algo más básico y más urgente, que es ordenar la información sobre la que quieren trabajar.

En ese sentido, los Servicios avanzados de Ciberseguridad de Orange Empresas completan la lógica del sistema. Si el cloud permite centralizar y acceder, si la gestión de facturas y clientes ayuda a ordenar procesos, y si el soporte mantiene la actividad, la ciberseguridad protege la información sobre la que se decide. No se trata únicamente de evitar una amenaza externa, sino de preservar la continuidad del negocio y la confianza en los datos. Una empresa que no puede acceder a su información, que duda de su integridad o que no sabe si sus documentos están suficientemente protegidos pierde capacidad de reacción.

En un mercado de márgenes estrechos, presión creciente y clientes más exigentes, decidir tarde o decidir con información incompleta puede salir caro. La diferencia empieza antes de cualquier gran análisis: en saber dónde está la información, cuál es la versión válida, quién puede acceder a ella y cómo se protege. Ahí es donde Orange Empresas quiere situar su propuesta para pymes: no como una capa tecnológica añadida, sino como la base que permite que la información diaria del negocio deje de estar dispersa y empiece a servir para decidir mejor.

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En un entorno donde la innovación avanza con rapidez, muchas pequeñas y medianas empresas se enfrentan a un reto común: convertir la tecnología en una auténtica palanca de crecimiento. No se trata de incorporar más herramientas, sino de identificar cuáles aportan valor real y cómo integrarlas de forma eficaz en sus procesos, sin desviar recursos ni perder el foco en su negocio. Con esa visión nace “Hablemos de… para PYMES”, un proyecto que prioriza la comprensión frente a la complejidad, y que pone el conocimiento práctico al servicio de quienes toman decisiones cada día. Un espacio pensado para compartir experiencias reales, soluciones contrastadas y aprendizajes aplicables, de la mano de quienes ya han recorrido ese camino. Porque en Orange Empresas no solo ofrecen tecnología: facilitan su comprensión, su aplicación y su impacto. Como socio estratégico en la transformación digital de las pymes, están para acompañarlas con lo que necesitan, cuando lo necesitan.