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A las cuatro de la madrugada, cuando la mayoría de personas todavía duerme, otras ya están en movimiento: una médica revisa las pruebas acumuladas durante la noche, un equipo de limpieza termina su recorrido antes de que aumente el tráfico de la calle, un conductor de autobús inicia un largo viaje que le hará cruzar el país, un maquinista revisa las vías antes de que circulen los primeros trenes, una panadera hornea su segunda tanda de bollería recién hecha.
Para ellos el día empieza mucho antes de que lo haga el resto. Sus rutinas de trabajo ocurren a deshora, y por eso casi nadie las ve, pero lo cierto es que sin ellos, el engranaje se detendría. Nos referimos a los trabajadores que forman parte de los servicios esenciales del país, el esqueleto profesional sobre el que articulan algunas de las principales funciones de la sociedad.
Héroes cotidianos
Los servicios esenciales incluyen personal sanitario, fuerzas de seguridad, alimentación, transporte, energía, agua, telecomunicaciones y limpieza.
Héroes cotidianos que
consiguen que todo avance
Logística, sanidad, industria, transporte, mantenimiento o limpieza. Parecen sectores completamente diferentes, pero todos ellos tienen algo en común: su actividad nunca se detiene. De ellos dependen procesos que no pueden ponerse en pausa, lo que les obliga a estar disponibles en todo momento.
En nuestro país, casi 4 millones de personas trabajan por turnos, según datos del Instituto Nacional de Estadística, lo que equivale a 2 de cada 10 empleados. Los expertos advierten de que los turnos impactan en la conciliación y en la salud de los asalariados, especialmente los nocturnos y los rotatorios. Más de dos millones de personas trabajan en turnos de noche en España, dicen los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
El número de horas trabajadas y su distribución puede afectar a la calidad de vida, no solo profesional sino también extralaboral. La falta de adaptación a los ritmos circadianos y sociales puede generar alteraciones en el sueño, fatiga acumulada y dificultades para conciliar la vida personal. Diversos estudios han demostrado que las personas que trabajan a turnos perciben su trabajo como más estresante en comparación con las personas que están empleadas en un turno de día.
Una presencia
que no es opcional
En sectores como la industria, la sanidad, el transporte o los servicios esenciales, el teletrabajo ni siquiera forma parte de la ecuación: la presencia física de los trabajadores es imprescindible para que todo aquello que no se ve siga funcionando.
Y aún hay más: en la mayoría de estos casos, el vestuario deja de ser una cuestión práctica para convertirse en parte del propio trabajo: los uniformes protegen, identifican y acompañan a jornadas largas. Se adaptan a condiciones que en muchos casos son exigentes: frío, calor, humedad o esfuerzo físico. Por eso, el uniforme debe garantizar seguridad, higiene y comodidad en todo momento. Desde una bata sanitaria hasta un mono industrial o un chaleco reflectante en carretera, la ropa forma parte de esa presencia constante que no puede fallar.
Servicio esencial
Es el que permite que las personas puedan realizar sus actividades básicas de la vida diaria.
Desgaste nocturno
La baja actividad del organismo durante la noche y la posibilidad de que los trabajadores nocturnos acumulen cansancio puede producir repercusiones negativas en la realización del trabajo.
Trabajo a turnos
Algunas actividades profesionales requieren establecer turnos de trabajo fuera de lo que sería el horario aconsejable.
Para acompañar a los profesionales que construyen cada día nuestro presente y nuestro futuro con su esfuerzo y su dedicación, Velilla, una de las compañías de referencia en vestuario laboral en España, ha sabido unir seguridad, comodidad, sostenibilidad y diseño y dar respuesta a sus necesidades reales.
Desde hace más de siete décadas, Velilla viste a quienes hacen que la rueda gire bajo la filosofía de que cada uniforme es más que una prenda: es el reflejo de la responsabilidad, el esfuerzo y el carácter. Por eso, más allá de proporcionar ropa técnica, cómoda, segura y resistente, la marca otorga identidad a quienes sostienen ciudades, industrias y comunidades.
Lo esencial
no siempre se ve
La escena se repite cada día a las seis y media de la mañana: un operario con chaleco reflectante mueve sus manos para frenar un coche que pretende pasar por una carretera en obras. Hay trabajos así, desempeñados con las manos, con el cuerpo y con una presencia constante.
Las calles amanecen limpias sin que nadie haya visto el proceso, y quizás por eso la tarea pasa desapercibida, como si se tratase de una normalidad que nunca se cuestiona. Pero basta con que algo falle para que todo salte por los aires: un semáforo que deja de funcionar, un tren que no sale a su hora, un hospital que no puede asumir más ingresos.
Todo lo que damos por hecho no es fruto del azar, depende de esa actividad continua que desempeñan los que siempre están “tirando del carro”.
Uniforme de trabajo
No es solo ropa técnica, cómoda y segura: el uniforme también da identidad a quienes sostienen el funcionamiento de ciudades, industrias y comunidades.
Trabajar con uniforme
De las 2.260 profesiones que detalla el catálogo de ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el 35,5% viste uniforme en el trabajo.
El origen
La historia de Velilla arranca en 1949, en Madrid, como negocio familiar especializado en vestuario laboral.
Al servicio
de los demás
Aunque el teletrabajo ha ganado protagonismo en los últimos años, la realidad es que la mayoría de los empleos siguen requiriendo presencia física. En España, hay 3,2 millones de personas que teletrabajan, según la “Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares” del Instituto Nacional de Estadística, de los casi 23 millones de personas que trabajan según la Encuesta de Población Activa.
Esto significa que la mayoría de profesionales tienen que estar ahí, cada día, cada noche, para que todo funcione. El cardiólogo José Abellán, con más de un millón de seguidores en Instagram, publicaba en su cuenta hace unos días que tanto él como los demás profesionales de la salud “llevan décadas cumpliendo, sacrificando nuestra vida por eso que creemos que es lo mejor para los pacientes, por esta vocación y deseo de ayudar”. En su lucha por una sanidad eficaz y digna, el doctor ha manifestado su deseo de mejorar la situación de los médicos para así también mejorar la calidad de la asistencia que pueden ofrecer a los pacientes.
Confort y funcionalidad
Los uniformes de Velilla están diseñados desde un profundo conocimiento del sector.
Amplia variedad
Gracias a su diversidad de colores y combinaciones, se adaptan a cualquier empresa, permitiendo construir fácilmente identidades corporativas.
Pensando en los profesionales
Uniendo seguridad, comodidad, sostenibilidad y diseño, Velilla da respuesta a las necesidades reales de los profesionales que construyen día a día el futuro con su esfuerzo y dedicación.
Esta reflexión, en realidad, puede ir más allá del ámbito de la salud y poner el foco en la situación que comparten millones de personas en nuestro país, quienes sostienen la actividad diaria desde la presencia y el esfuerzo. Y es que visibilizar su trabajo es reconocer el mérito de todo lo que no se puede posponer ni hacer a distancia. Detrás de cada servicio que funciona o de que cada proceso que se cumple, hay sectores y profesionales que aunque realicen su labor en un segundo plano, son imprescindibles para que la economía, y la vida en general, sigan en marcha.
Créditos
Estrategia de contenido: Aurora Yáñez Martinez
Diseño y Dirección de Arte: Alessandro Marra
Maquetación: César Iriso, Gonzalo Cachón
Coordinación y Redacción: Sara González