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19 marzo 2026

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Cómo digitalizar la tradición sin perder la voz

Orange y Vocento llevarán a San Sebastián una nueva cita de Hablemos de... para pymes, centrada en un reto cada vez más urgente para el tejido empresarial: crecer en digital sin que la marca se desdibuje.

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DANIEL MENDEZ

HABLEMOS DE

Cómo digitalizar la tradición sin perder la voz

Orange y Vocento llevarán a San Sebastián una nueva cita de Hablemos de... para pymes, centrada en un reto cada vez más urgente para el tejido empresarial: crecer en digital sin que la marca se desdibuje.

Ana García Novo

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San Sebastián, sede del próximo encuentro de Hablemos de... para pymes, organizado por Vocento y Orange, cerró 2025 con 1.019.260 visitas, según Eustat. En una ciudad tan observada, la primera impresión de un restaurante, una tienda o un museo no suele producirse en la puerta, sino antes: en una búsqueda, en una reseña, o en una red social. Por eso es tan importante cuidar ese ‘rostro digital’ del negocio, sea cuál sea. Ese primer filtro, cada vez más decisivo, no afecta sólo a la hostelería ni se limita a Donosti. Recorre hoy a pequeñas y medianas empresas de muchos sectores que intentan crecer en digital sin perder identidad.

Uri Sabat

Influencer y comunicador

El comunicador Uri Sabat, que comenzó su trayectoria en la emisora catalana Radio Flaixbac, destaca que el eje central de cualquier proyecto es hacerlo con pasión y no tener miedo.

«Algo que no se hace desde la pasión es poco sostenible en el tiempo, porque es probable que cuando tengas problemas, tires la toalla. Por eso es importante definir cuál es tu pasión.
La comunicación también es otro aspecto primordial. Es importante saber qué estas contando y dónde lo cuentas, pero el punto clave es la comunicación. Cuando hablas, te tienen que oír. No puedes llegar a todo el mundo, pero sí intentar que la gente que es tu cliente te oiga»

La capital guipuzcoana ofrece una buena imagen de esa presión. En 2023 reunía 2.437 establecimientos vinculados a la industria turística, y el 60 por ciento de ellos correspondía a alojamiento y hostelería, según un informe del Departamento de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco. En un entorno así, la comparación es constante y los pequeños fallos se agrandan: un horario incorrecto, una respuesta que no llega, un perfil duplicado o un tono distinto en cada canal pueden erosionar en minutos una confianza construida durante años.

La cuestión, sin embargo, va mucho más allá del escaparate turístico. El enfoque planteado para el encuentro de San Sebastián gira alrededor de una idea muy concreta: cómo trasladar el valor del origen y del saber hacer al entorno digital sin que la identidad se distorsione por el camino. Coherencia de marca en web, mapas, redes y atención al cliente. La reputación como un activo al que prestar la atención que merece. No es un problema exclusivo de bares y restaurantes. También afecta a comercios, talleres, asesorías, despachos, bodegas, pequeñas industrias y empresas en crecimiento con estructuras más complejas, equipos y múltiples puntos de contacto con el cliente que necesitan ser reconocibles en internet sin caer en el ruido ni en la impostura.

Ser reconocible también en internet

La reputación digital ya no es un asunto accesorio. Es la percepción que los usuarios tienen de una marca a partir de todo lo que aparece sobre ella en la red: sitio web, redes sociales, reseñas en Google, foros, medios y comentarios de terceros. Esa imagen influye de forma directa en las decisiones de compra y en las oportunidades de negocio. Una reputación cuidada ayuda a atraer clientes, generar ventas y consolidar una actividad en el tiempo. Una reputación desordenada hace justo lo contrario.

Por eso digitalizar la tradición no consiste en disfrazar una pyme de empresa tecnológica. Consiste en lograr que el oficio, la calidad, el origen y la manera de atender sigan siendo reconocibles también cuando el escaparate es una pantalla, ya sea de teléfono u ordenador. La identidad corporativa no se limita a un logotipo o a unos colores. Incluye la misión, los valores, los métodos y la forma de relacionarse con el cliente. Cuando esa identidad se mantiene coherente en todos los soportes, gana fuerza. Cuando se fragmenta, la marca pierde legibilidad y confianza.

Ahí aparece uno de los grandes retos de las pequeñas empresas. No tanto abrir perfiles o tener presencia online, como sostener una voz reconocible en todos los puntos de contacto. Una web puede transmitir solvencia y una red social parecer improvisada. Una ficha en mapas puede estar bien construida y la atención al cliente desmentirla en dos mensajes. La identidad digital se rompe pocas veces de golpe. Lo normal es que se desgaste en pequeñas grietas: canales desordenados, respuestas tardías, mensajes contradictorios o una gestión poco consistente. En empresas con mayor volumen de actividad o varios equipos implicados, este reto se amplifica y exige una mayor coordinación y control de la comunicación. Justo esa es la zona donde más valor gana una presencia digital bien trabajada.

En ese terreno entra una de las soluciones que Orange pone a disposición de las pymes: Presencia Digital, con apoyo de IA para mantener regularidad en publicaciones y contenidos sin perder el tono propio de la marca. Porque no se trata sólo de “estar” en internet o redes. El objetivo es mantener ordenada y coherente la identidad de una pyme en los puntos donde hoy se juega buena parte de su visibilidad. La propuesta de Orange incluye la difusión de los datos del negocio en hasta 50 plataformas, la creación y mejora de la ficha de Google, la gestión centralizada de horarios, imágenes, menús o reseñas y una funcionalidad de redes sociales con IA que permite generar publicaciones, programarlas y analizar su rendimiento sin perder de vista el tono propio de la marca. Este servicio encaja con una necesidad muy común en pequeñas y medianas empresas: seguir presentes y ser visibles sin convertir la comunicación en una tarea imposible dentro de jornadas ya de por sí saturadas, pero también en pymes con equipos que necesitan profesionalizar y coordinar su presencia digital sin perder coherencia de marca. El objetivo no es publicar más por inercia, sino sostener una identidad reconocible y activa allí donde el cliente busca, compara y decide.

Lo que no se protege también se pierde

La otra mitad del problema suele ser menos vistosa, pero pesa tanto como la primera. La identidad digital no sólo se construye: también se defiende. La guía de INCIBE Ciberseguridad en identidad digital y reputación online advierte de que, en este terreno, los incidentes pueden traducirse en “pérdidas económicas, de imagen y reputación online”. Perfiles falsos, dominios ocupados por terceros, fugas de información o publicaciones maliciosas pueden dañar la imagen de una empresa y sembrar dudas en clientes que no distinguen siempre entre la cuenta legítima y la impostora. La protección de marca y datos deja entonces de ser un asunto técnico para convertirse en una parte central de la confianza. Y cuando ese daño llega por comentarios falsos o campañas de descrédito, INCIBE recuerda incluso que “puede tener consecuencias legales”.

Ese punto conecta con otra pata de la oferta de Orange: Servicios avanzados de Ciberseguridad para proteger dispositivos y navegación, con soporte informático 24x7 y almacenamiento cloud ilimitado dentro de su nuevo catálogo para pymes. La lógica es simple. Una marca puede estar bien contada y bien posicionada, pero queda expuesta si no protege su operativa, sus accesos y su información. En el caso de las pymes con más volumen de negocio, como los equipos son más grandes, esta protección resulta aún más crítica para garantizar la continuidad de la empresa. Presencia y protección forman parte del mismo problema.

En España el 40 por ciento de autónomos y pymes aún no se ha digitalizado, principalmente por falta de conocimientos técnicos. También señala que la implantación de soluciones digitales contribuye a mejorar la eficiencia en el trabajo en un 52,5 por ciento y a generar un ahorro de costes del 43,5 por ciento, según el Informe Hiscox de Pymes y Autónomos en España realizado por KPMG. La digitalización, vista así, no es sólo un gesto de modernización. Es una palanca de competitividad, organización y continuidad.

San Sebastián deja ver esa tensión con especial claridad porque es una ciudad muy mirada. Pero la pregunta de fondo recorre hoy a buena parte del tejido empresarial español. Cómo crecer en digital sin sonar impostado. Cómo ordenar la presencia online sin vaciar de sentido la marca. Cómo proteger la confianza sin convertir la tecnología en un fin en sí mismo. Para una pyme, el reto no es parecer otra cosa en internet. El reto es seguir siendo reconocible cuando el primer mostrador ya no es físico, sino digital.

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En un entorno donde la innovación avanza con rapidez, muchas pequeñas y medianas empresas se enfrentan a un reto común: convertir la tecnología en una auténtica palanca de crecimiento. No se trata de incorporar más herramientas, sino de identificar cuáles aportan valor real y cómo integrarlas de forma eficaz en sus procesos, sin desviar recursos ni perder el foco en su negocio. Con esa visión nace “Hablemos de… para PYMES”, un proyecto que prioriza la comprensión frente a la complejidad, y que pone el conocimiento práctico al servicio de quienes toman decisiones cada día. Un espacio pensado para compartir experiencias reales, soluciones contrastadas y aprendizajes aplicables, de la mano de quienes ya han recorrido ese camino. Porque en Orange Empresas no solo ofrecen tecnología: facilitan su comprensión, su aplicación y su impacto. Como socio estratégico en la transformación digital de las pymes, están para acompañarlas con lo que necesitan, cuando lo necesitan.